INTERNACIONAL (CPE-UC, CHEQUEA C. & PRENSA LIBRE).– El doblete sísmico que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio de 2026, compuesto por dos potentes terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 separados por apenas 39 segundos, dejó una profunda huella en la memoria colectiva del país. Este impactante evento, sumado a otros movimientos telúricos en la región como el sismo del 10 de agosto en Colombia, ha desatado una ola de inquietud en las plataformas digitales.
En redes sociales y mensajería se ha propagado la percepción de que la Tierra experimenta un aumento inusual y desmedido en su actividad sísmica.
Varias embarcaciones permanecen frente a un edificio colapsado en La Guaira, Venezuela, tras los terremotos registrados el 24 de junio de 2026. (Foto Prensa Libre: EFE/Ronald Peña R.)
Sin embargo, detrás del temor generalizado y las alarmas virales, ¿qué revelan los registros de los principales observatorios científicos del planeta?
Los datos desmienten la anomalía global
La evidencia técnica acumulada hasta agosto de 2026 desmiente la existencia de un incremento anómalo y sostenido en los terremotos a nivel mundial. Un análisis detallado elaborado por Cristian Fuente —periodista, bombero y especialista en terremotos por la Universidad de Kobe, Japón— demuestra que la frecuencia sísmica registrada este año se mantiene dentro de los márgenes normales observados durante la última década.
Para realizar este estudio, Fuente utilizó registros oficiales del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el Centro Alemán de Investigación en Geociencias (GFZ), la Agencia Meteorológica de Japón (JMA) y el Centro Sismológico Euromediterráneo (EMSC). La conclusión de los datos, actualizada al 12 de agosto de 2026, es clara: la actividad sísmica del planeta sigue respondiendo a sus patrones estadísticos habituales.
Los 11 terremotos de magnitud 7 o superior registrados en 2026
Malasia (22 de febrero) — M 7.1: Ocurrió a 629 km de profundidad al norte-noroeste de Kota Belud, según el USGS. Debido a su gran profundidad, no se reportaron víctimas.
Tonga (24 de marzo) — M 7.5: Localizado al oeste de Neiafu a una profundidad de 234 km. No generó daños de gravedad.
Vanuatu (30 de marzo) — M 7.3: Con epicentro al este-noreste de Luganville y un hipocentro estimado en 120 km de profundidad.
Indonesia (1 de abril) — M 7.4: Se ubicó al este-sureste de Bitung, a unos 35 km de profundidad.
Agentes de policía inspeccionan el edificio dañado del Comité Nacional de Deportes de Indonesia tras un terremoto en Manado, provincia de Sulawesi del Norte, Indonesia, el 2 de abril de 2026. REUTERS/Tonny Rarung
Japón (20 de abril) — M 7.4: Registrado frente a la costa de Miyako a 25 km de profundidad; activó protocolos preventivos por riesgo de tsunami.
En el suroeste de Japón provocó el colapso de varios edificios, entre ellos la segunda planta de un Centro Comercial Aeon Mall Kumamoto.
Filipinas (7 de junio) — M 7.8: Epicentro al suroeste de Kablalan a 57 km de profundidad. Es el evento de mayor magnitud registrado en lo que va de año.
En la gran ciudad de General Santos, en el sur de Mindanao, colapsó la Universidad Notre Dame de Dadiangas. Imagen: Daniel Ceng/Anadolu/picture alliance
Venezuela (24 de junio) — Doblete sísmico (M 7.2 y M 7.5): El primer sismo (M 7.2) se produjo cerca de San Felipe; 39 segundos después, sobrevino el segundo evento de mayor intensidad (M 7.5). Este doblete constituye la peor catástrofe sísmica del año, con un balance de 6.301 fallecidos y 73.356 personas atendidas en centros de salud.
México (17 de julio) — M 7.3: Ocurrió frente a la costa de Chiapas, al oeste-suroeste de Puerto Madero, con una profundidad de 19 km y sin consecuencias de gravedad.
Personas reaccionan tras evacuar la Biblioteca Nacional después de un potente terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el 17 de julio 2026. Foto: Reuters.
Colombia (10 de agosto) — M 7.4: Epicentro en San José del Palmar, Chocó. La UNGRD reporta un saldo de 294 fallecidos, 3.935 heridos y 320 personas desaparecidas.
Indonesia (15 de agosto) — M 7.7: El más reciente se originó a 10 km de profundidad frente a la isla de Flores. Deja un saldo preliminar de 47 fallecidos, cerca de 2.000 evacuados, deslizamientos de tierra y graves daños en infraestructuras. La alerta de tsunami fue cancelada horas después.
Radiografía sísmica de 2026: El primer semestre bajo la lupa
Al examinar detalladamente los sismos de magnitud 6.0 o superior (M6+), los registros del primer semestre de 2026 muestran una distribución fluctuante, pero dentro de lo esperable:
- Enero: 10 sismos.
- Febrero: 8 sismos.
- Marzo: 17 sismos.
- Abril: 8 sismos.
- Mayo: 10 sismos.
- Junio: 20 sismos.
Junio no solo registró la cifra mensual más alta del semestre, sino que también albergó el doblete sísmico de Venezuela. En total, entre enero y junio de 2026 se registraron 73 terremotos de magnitud 6.0 o superior en todo el mundo. Posteriormente, para el periodo acumulado entre enero y agosto de 2026, la cifra ascendió a 86 eventos M6+.
Proyecciones matemáticas: ¿Un año activo pero dentro de los límites?
Si se realiza un ejercicio estadístico sencillo proyectando que la frecuencia de sismos M6+ registrada en el primer semestre (73 sismos) se repitiese con la misma intensidad durante la segunda mitad del año, 2026 cerraría con un total estimado de aproximadamente 146 sismos de gran magnitud.
Aunque los especialistas aclaran que esto es un análisis basado en un supuesto matemático y no un pronóstico o un dato definitivo, sirve para dimensionar el fenómeno [5]. El promedio anual de terremotos M6+ registrado globalmente entre 2016 y 2025 se sitúa en torno a los 120 eventos. De cumplirse la proyección de 146 sismos, 2026 se ubicaría en la franja alta de la variabilidad histórica de la última década, pero en ningún caso representaría un escenario sin precedentes históricos.
De hecho, la tabla histórica revela fluctuaciones marcadas de un año a otro que demuestran la variabilidad natural del planeta:
- 2016: 127 sismos M6.0-6.9 y 16 sismos M7.0-7.9.
- 2017: 131 sismos M6+ en total.
- 2020: 135 sismos M6.0-6.9 y 9 sismos M7.0-7.9.
- 2021: 141 sismos M6.0-6.9 y 16 sismos M7.0-7.9.
- 2024: 89 sismos M6.0-6.9 y 10 sismos M7.0-7.9.
Estas variaciones interanuales demuestran que la cantidad de terremotos puede fluctuar considerablemente de un año a otro sin que esto apunte a un cambio estructural o permanente en el comportamiento geodinámico de la Tierra.
¿Qué ocurre con los sismos menores?
El análisis de la actividad sísmica no se limita únicamente a los eventos de gran magnitud. Al observar los movimientos de menor escala, que comprenden magnitudes iguales o superiores a 4.0, los datos proporcionados por Fuente y contrastados con la base de registros globales (incluyendo plataformas colaborativas como Wikipedia) muestran un panorama parcial debido a que el año 2026 sigue en curso.
Hasta el momento de la redacción de esta nota informativa, se han contabilizado en 2026 un total de 9.405 sismos de magnitud igual o superior a 4.0. Esta cifra se desglosa en:
- 8.214 terremotos de magnitud entre 4.0 y 4.9.
- 1.104 terremotos de magnitud entre 5.0 y 5.9.
En comparación, el año 2025 completo cerró con un total de 18.152 terremotos contabilizados dentro de este rango. El registro parcial de 2026 confirma que la sismicidad global avanza a un ritmo normal y esperable, y que la menor cifra responde sencillamente a que el año no ha concluido.
¿Por qué sentimos que tiembla más? El sesgo de confirmación
Si la ciencia demuestra que la actividad se mantiene en rangos históricos normales, ¿de dónde surge la abrumadora sensación de que estamos ante un aumento sísmico extraordinario?
Los expertos señalan dos factores psicológicos y mediáticos fundamentales:
- La cobertura de eventos de alto impacto: Terremotos sumamente relevantes o inusuales para ciertas zonas pobladas, como el doblete en Venezuela o el temblor de Colombia, acaparan la atención informativa y la discusión en plataformas digitales, amplificando la percepción de peligro inmediato y de mayor actividad general.
- La cobertura mediática y el sesgo de confirmación: Tras presenciar o enterarse de un sismo fuerte, el cerebro humano tiende de manera inconsciente a prestar una atención desmedida a cualquier reporte posterior de sismos, por pequeños o distantes que sean, interpretándolos erróneamente como parte de un "aumento irregular", cuando en realidad son eventos habituales que antes simplemente pasaban desapercibidos.
Periodismo estudiantil y verificación de datos
En el contexto actual de la desinformación digital, el rigor y el apego a la verdad científica se vuelven fundamentales para evitar el pánico innecesario. Ante la proliferación de cadenas de redes sociales y falsas informaciones alarmistas, deben respetar las limitaciones al ejercicio del periodismo en el entorno venezolano.
Los datos globales y el análisis histórico son categóricos: la Tierra sigue temblando con la misma frecuencia de siempre. Los sismos fuertes ocurridos este año son eventos individuales de alto impacto que se encuadran dentro de lo estadísticamente esperable y no constituyen evidencia de una anomalía planetaria.
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